Donde me encuentro Sobre las piedras húmedas del camino vagas descalzo. El frío en tus pies te recuerda que debes seguir. Entretienes tu mirada con este mosaico pétreo y no miras, ni ves lo que está lejos, donde me encuentro y te espero. Pisas con suavidad cada piedra que te sale al paso. Así te acercas a mí, a la mujer que ni come ni duerme esperando tu llegada. El horizontal edificio de piedras comienza a desdibujarse, a evaporarse como castillo de arena alcanzado por el mar. Pasas a mi lado y sigues, si tan siquiera mirarme, condenándome a un doloroso destierro de piedras húmedas. Me descalzo entonces, libero mis pies cansados y comienzo a andar.
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